INTRODUCCIÓN
La historia del ser humano es muy amplia y ha
recorrido un largo camino por el que han tenido que pasar nuestros antepasados
para evolucionar hasta lo que somos hoy en día. El ser humano es el resultado de millones
de siglos de evolución de
especies, sin la cual no existiría el homo sapiens.
Las distintas
especies de homínidos que precedieron o llegaron a convivir con los humanos a
lo largo de la prehistoria conformaron comunidades de pequeños individuos,
algunos fueron nómadas y viajaron por distintas regiones del planeta en busca
de alimentos accesibles, seguridad frente a los depredadores y un buen clima,
otros encontraron refugio en cuevas que se mantuvieron pobladas durante siglos
de manera continuada. De este estilo de vida, lo que resalta es la solidaridad y el apoyo mutuo entre los miembros de
la comunidad resultó un elemento indispensable para que estas especies
perduraran durante más o menos tiempo. El hombre es un ser social y
biológicamente es imposible un ser humano fuera de la sociedad. Aprendizaje,
costumbres, comportamientos o relaciones llevan al hombre a la vida que
entendemos como humana.
Este trabajo aborda la teoría de John Searle,
referente a la ontología social, su concepción e impacto en la colectividad
humana, así como el binomio lenguaje – sociedad. También se hablará sobre la
representación social, como elemento que constituye lo social en el grupo
humano.
Palabras Clave:
Intencionalidad, estados mentales, lenguaje, representación social.
DESARROLLO
La
historia de la humanidad comienza con el concepto de redes, las cuales son
conexiones que ponen a los individuos en relación con otros. Con el paso del
tiempo y la evolución, las redes en la actualidad están presentes en la
cotidianeidad de las personas. La idea de red, en un sentido sociológico,
consiste en que toda parte en un conjunto implica una serie de interacciones
que conectan a cada una de sus partes de diversas formas para que ese mismo
conjunto trabaje en unión. Sin embargo, no todas las interacciones son
ordenadas, ya que muchas redes funcionan de forma aleatoria. Para comprender la
connotación de redes, es primordial entender elementos de la ontología social.
El término ontología viene del campo de la filosofía, y se
define como la rama de la filosofía que se ocupa de la naturaleza y
organización de la realidad, es decir de lo que existe.
La
ontología social es creada por la mente y se debe comenzar por analizar las propiedades
de la mente que crean esta realidad.
La
mente no crea la ontología social por si sola, sino el acto en que se unen
varias mentes que forman un colectivo. Éste es el hecho social básico. Por
supuesto, requiere de la existencia de un ente individual, pero la naturaleza
mental de este ente no crea nada colectivo a menos que tenga otro ente con
quien cooperar. John Searle describe la intencionalidad
como la capacidad de la mente por la cual se dirige hacia o sobre objetos del
mundo independientes, es decir, son estados mentales para dirigirse a algo. Por
ello, para entender la sociedad, primero se debe entender el comportamiento
colectivo humano. El comportamiento colectivo se ha estudiado desde diferentes
disciplinas, desde la psicología social se entiende como:
El estudio de las regularidades psicosociales del proceso de
organización y dinámica grupal; de las peculiaridades que asume el reflejo de
dicho proceso en la estructura de la personalidad; así como el estudio de los
mecanismos de influencia en el individuo y sobre las diversas comunidades de
personas mediante la utilización de diversos medios. Es decir, debe tenerse
presente que la psicología social estudia las diferentes formas de comunicación
colectiva y de influencia mutua (Bello, 2009, pág 18).
Para
John Searle el comportamiento colectivo humano es la manifestación de la
intencionalidad colectiva. Para ello describe 4 estados mentales basados en
creencias, deseos o intenciones, a saber:
1. Estados
intencionales conscientes
2. Estados
intencionales inconscientes
3. Estados
NO intenciones consientes
4. Estados
No intencionales inconscientes
Los estados mentales representan la realidad de
manera intrínsecamente intencional, es decir, su intencionalidad no les es
impuesta; por el contrario, son por sí mismos actos intencionales, practicados
de acuerdo con determinadas formas sociales. Por otra parte, los estados
mentales tienen una base biológica, Con base en esto, los actos de habla son un
tipo de acciones humanas que parten de la capacidad que tiene la mente para relacionarse
con el mundo, así “el que una persona pueda acercarse a otra desconocida y
entrar en ciertos tipos de comunicación corresponde a una crucial capacidad
humana de trasfondo, esencial para el funcionamiento de la sociedad” (Searle
2014, pág. 115)
Searle construye una explicación de la ontología social humana, en
la que enlaza aspectos relevantes de
cómo la mente dispone a las personas a actuar colectivamente, la capacidad que
tienen los humanos de otorgarle a cosas o individuos poderes, algunas veces
como las fuerzas naturales y la manera en que el lenguaje crea realidades no
físicas: la realidad social. La ontología social de Searle versa sobre el modo
en que los hechos sociales existen y cómo esta realidad social se relaciona o
encaja con el resto de cosas en el marco de una ontología general más amplia. Cualquier
aspecto que gire en torno a la intencionalidad colectiva debe satisfacer las
siguientes condiciones: A) Debe ser consistente con el hecho de que la sociedad
está formada por individuos. Así, dado que las sociedades están constituidas
por individuos, no puede existir una mente o consciencia colectiva que esté por
encima de los individuos que la componen. La consciencia y la intencionalidad
están en la mente de los individuos. B) Debe ser consistente con el hecho de
que la estructura de la intencionalidad de los individuos debe ser
independiente del hecho de si los éstos tienen visiones correctas o erróneas de
la realidad. Para Searle, la intencionalidad colectiva es
un tipo de conducta cooperativa, y además a la capacidad de compartir
creencias, deseos e intenciones. Es posible que los seres humanos hagan cosas
juntos porque, además de la intencionalidad individual, poseen otro tipo de
intencionalidad; ello hace posible que yo
haga algo, por ejemplo, formar parte del equipo de futbol como parte de un
equipo, así se da la capacidad de relacionarse con el mundo mediante la
intencionalidad.
La intencionalidad es una característica tanto de la
conciencia como de la voluntad ya que estas dos características que aclaran el concepto de intencionalidad,
además, está en relación directa con el lenguaje, por lo tanto es causal del origen
de las Instituciones humanas. Tanto
conciencia como voluntad pasan de los actos de habla a los estados mentales.
Concibiendo como rasgo esencial de la vida consciente la creatividad, la
flexibilidad y la sensibilidad corresponden a unos de los procesos más
complejos de la vida consciente y es gracias a esta que es posible nuestra
manera particular de estar y relacionarnos con el mundo. Así son básicamente
causadas y realizadas en la neurobiología, por ejemplo la intencionalidad de un
colectivo es una intencionalidad y la sociedad se crea a través de la
intencionalidad colectiva.
Por
otra vertiente, la naturaleza de la sociedad se puede explicar desde el
lenguaje, el cual, desde la perspectiva de Searle (2014), es constitutivo de la
realidad institucional, por ello, todas las instituciones humanas son
esencialmente lingüísticas. No se pueden tener hechos institucionales sin
lenguaje. Al compartir lenguaje, se pueden crear hechos institucionales a
voluntad. “La intencionalidad del lenguaje (…) son dependientes de la
intencionalidad. La intencionalidad del lenguaje se crea por la intencionalidad
intrínseca o independiente de la mente de los seres humanos” (Searle 2014, pág.
149). Conversar es un logro evolutivo humano posible por un comportamiento
intencional colectivo.
También hay una conexión de abajo hacia arriba, ya que una vez que se
tiene lenguaje se tiene inevitablemente hechos institucionales no lingüísticos,
es decir, cuando se tiene lenguaje otras instituciones sociales crecerán fuera
del lenguaje.
De los tres componentes usuales del lenguaje (fonología, sintaxis y
semántica), Searle considera que la sintaxis es crucial, pues ella organiza la
semántica a través de tres procesos: discreción, composicionalidad y
generatividad. El componente que enfatiza Searle es el de generatividad
semántica, porque los humanos utilizamos el significado para crear realidad que
va más allá del significado.
Para Searle, el lenguaje es social porque
depende, evolutivamente hablando, de un comportamiento colectivo cooperativo; y
es biológico porque la intencionalidad del lenguaje, el significado de sus palabras
y frases, es creada por la intencionalidad intrínseca de la mente en tanto
construcción biológica.
Siguiendo
con el tópico de construcción de realidad Berger y Luckmann (1968) postulan 2 tesis, 1) la
realidad se construye socialmente, donde la vida cotidiana es interpretada por
los hombres y tiene un significado subjetivo 2) la sociología del conocimiento debe analizar los procesos por los cuales
esto se produce. La realidad se entiende como una serie de fenómenos
externos a las personas y el
conocimiento es la información respecto de las características de esos
fenómenos. Así, realidad y conocimiento se encuentran íntimamente relacionados.
El lenguaje también juega un papel importante en el análisis de la
integración de la realidad.
Las
representaciones sociales (RS) son sistemas cognitivos con presencia de
estereotipos, opiniones, creencias y normas que suelen tener actitudes
positivas o negativas. A su vez, se consideran sistemas de códigos o valores
que están insertos en la cultura y que rige el comportamiento de los
individuos, al delimitar lo que está o no permitido realizar. El estudio de la
RS permite conocer los procesos por medio del cual las personas construyen y
son construidas por la realidad social, teniendo así la particular perspectiva
de mundo en cada sujeto. Sandoval (1997) señala que las RS tienen 4 funciones:
1. La
comprensión, función que posibilita pensar en el mundo y sus relaciones.
2. La
valoración, que permite calificar o enjuiciar hechos.
3. La
comunicación, a partir de la cual las personas interactúan mediante la creación
y recreación de las RS.
4. La
actuación que está condicionada por las RS.
Según
Moscovici, la RS es una modalidad particular del conocimiento cuya función es
la elaboración de los comportamientos y la comunicación entre los individuos.
La representación es un corpus organizado de conocimientos y una de las
actividades psíquicas gracias a las cuales los hombres hacen inteligible la
realidad física y social, se integran en un grupo o relación cotidiana de intercambios,
liberan los poderes de su imaginación (Moscovici, 1979, p. 17-18). En otras
palabras, es prestar principal atención a cómo las personas construyen y son
construidas por la realidad social. Así, las representaciones sociales forman
parte del conocimiento de sentido común y son una vía para que el sujeto
comprenda su realidad. Este conocimiento social se presenta bajo formas
variadas, más o menos complejas: imágenes que condensan un conjunto de
significados, sistemas de referencia que permiten interpretar lo que sucede,
categorías que sirven para clasificar las circunstancias, los fenómenos y a los
individuos con quien se tienen relación.
Por su parte Jodelet (1986) las define
como modalidades de pensamiento práctico orientados hacia la comunicación, la
comprensión y el dominio del entorno social, material e ideal. Presentan
características específicas a nivel de organización de los contenidos, las
operaciones mentales y la lógica. Es decir, necesidad
de dar cuenta de los procesos sociales, de integrar lo psicológico dentro
del conjunto de la vida social. Estudiar los distintos paradigmas de
la representación, el papel del discurso en los distintos modelos, y también
la memoria. Su preocupación es entender la manera en la cual el
pensamiento social construye la realidad actual en nuestras sociedades.
Las RS no son una opinión momentánea y
fragmentaria, sino una construcción en torno a determinados aspectos del mundo
circundante que estructura una amplia gama de informaciones, percepciones,
imágenes, creencias y actitudes vigentes en un sistema social determinado. Es
un conocimiento socialmente elaborado y compartido dentro del contexto
sociocultural donde está inmerso el individuo, lo que lo convierte en un
conocimiento práctico.
CONCLUSIONES
El hombre es un ser social por naturaleza, es una frase del
filósofo Aristóteles (384-322, a. de C.) para constatar que nacemos con la
característica social y la vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida, ya
que necesitamos de los otros para sobrevivir. El
hombre es un ser social y biológicamente es imposible un ser humano fuera de la
sociedad. Aprendizaje, costumbres, comportamientos o relaciones llevan al
hombre a la vida que entendemos como humana, por
esto tiene la tendencia a organizarse,
cooperar y buscar alianzas con sus semejantes para el beneficio común, la
historia de la humanidad se puede describir por medio de las organizaciones
sociales, vemos el caso de las tribus nómadas, donde comienza la organización
de sus integrantes para las diferentes tareas diarias como son la recolección
de frutas, y la caza, posteriormente al descubrir la agricultura se comienzan a
crear las primeras comunidades completamente establecidas y autosuficientes. La
persona humana es mucho más que un ser lleno de necesidades, el ser humano es
esencialmente comunicativo por lo que está llamado a compartirse y dejarse
compartir por los demás.
Los elementos sociales son todos
los aspectos del ser humano en su colectividad. Sus características culturales,
organización política, factores que regulen el comportamiento humano, así como
también la familia, el trabajo, la escuela, el grupo social, la comunidad
local, regional, nacional e internacional que son formas sociales más complejos
que configuran el sistema macrosocial.
El ser humano es un producto histórico social: es un ser proyectado a un
futuro que se espera sea mejor siempre. El ser humano es una voluntad, virtud y
libertad: el hombre es la posibilidad de ser libre, bajo su voluntad, para el
más propio poder de su ser. La libertad es el ser del hombre.
El hombre es un producto de la psique: define al ser humano como la
razón y existencia de su conciencia y de su alma, según la cual el hombre es de
acuerdo a su espiritualidad.
El proceso de sociabilización es
el conjunto de aprendizajes que el hombre necesita para relacionarse con
autonomía, autorrealización y autorregulación dentro de una sociedad. Por
ejemplo, la incorporación de normas de conductas, el lenguaje, la cultura, etc.
En suma, aprehendemos elementos para mejorar la capacidad de comunicación y la
capacidad de relacionarnos en comunidad. Un hombre aislado difícilmente puede desarrollarse
como individuo y de ahí nace
la tendencia a agruparse en lugar de aislarse. Un ejemplo es el nacimiento de
las redes sociales y su rápida expansión que
ha dado como resultado que otros seres humanos sean menos indispensables
en la vida, pero ahora, se agrupan en redes sociales. El hombre obtiene beneficios de su vida en comunidad
con sus semejantes gracias a la consecución del bien común ¿Qué es el bien
común? Es el conjunto de condiciones de vida social que permiten, facilitan,
favorecen y ayudan a las personas, a sus familias y a sus asociaciones al pleno
logro de su evolución. Se puede decir
que como sujeto social, el ser humano se define a sí mismo a partir del
entorno, no sólo los vínculos directos con otras personas influyen sobre él,
sino que también las instituciones. Así como la sociedad influye sobre el
sujeto social, éste influye en la sociedad, estableciéndose una relación
recíproca.
Por lo tanto, la idea de sujeto social se emplea
sobre todo como referencia al individuo que, consciente de su realidad, se
agrupa con otras personas que tienen intereses, dificultades similares y
comienza a actuar en grupo para mejorar, así, forman un colectivo social.
Las sociedades modernas destacan la importancia que
tienen los grupos tanto para el desarrollo personal como para la vida en sus
diferentes direcciones: social, educativa, política, organizacional, entre
otras.
Bibliografía
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(1968). La construcción social de la realidad. Amorrortu ediciones. Argentina